Capacidad operativa y procesosEl volumen de pólizas activas ha crecido más rápido que la capacidad del equipo operativo.La gestión de siniestros depende de personas concretas y no de procesos definidos.No existen procedimientos documentados para tareas clave (altas, renovaciones, bajas).La carga administrativa absorbe tiempo del equipo comercial o directivo.No hay criterios claros de priorización cuando se acumulan tareas.Las incidencias se resuelven de forma reactiva y no preventiva.No se miden tiempos medios de tramitación por tipo de operación.Existen reprocesos frecuentes por errores o información incompleta.El crecimiento ha añadido complejidad sin revisar la operativa existente.No hay responsables claros por cada proceso operativo.Las tareas se reparten “sobre la marcha” según urgencia.La formación interna no está estandarizada ni escalable.La calidad del servicio depende del esfuerzo individual del equipo.No existe capacidad extra para absorber picos de demanda.La operativa diaria deja poco margen para mejorar procesos.Tecnología, control y experiencia del clienteSe utilizan varios sistemas que no están integrados entre sí.Parte de la información se gestiona en hojas de cálculo manuales.No existe una visión unificada del estado de pólizas y siniestros.No se dispone de indicadores operativos en tiempo real.Los SLA no están definidos ni monitorizados de forma sistemática.El equipo comercial no tiene visibilidad del estado operativo.Se prometen plazos que la operación no siempre puede cumplir.Han aumentado las incidencias, reclamaciones o quejas de clientes.El seguimiento al cliente depende de recordatorios manuales.No existe trazabilidad completa de cada caso o gestión.La información clave se pierde entre emails y mensajes internos.No hay alertas automáticas ante retrasos o cuellos de botella.La tecnología actual limita la escalabilidad de la correduría.El crecimiento impacta negativamente en la experiencia del cliente.No se utilizan datos para anticipar problemas operativos.